Resumen
Nuestro intestino alberga una comunidad extraordinariamente compleja de microorganismos conocida como microbiota intestinal. Bacterias, arqueas, hongos y otros microorganismos participan en procesos relacionados con la digestión, el metabolismo, la producción de determinados compuestos y la interacción con nuestro sistema inmunitario.
En los últimos años, la ciencia ha comenzado a prestar especial atención a los polisacáridos presentes en los hongos, entre ellos los β-glucanos y otros complejos como el PSP de Trametes versicolor o Cola de Pavo. Algunas investigaciones sugieren que parte de estos compuestos puede llegar al intestino grueso y ser utilizada o transformada por microorganismos intestinales.
¿Significa eso que los hongos son “probióticos”? No. La relación es mucho más interesante: determinados componentes de los hongos están siendo estudiados por su potencial prebiótico y su capacidad de interactuar con la microbiota.
Tu intestino es un ecosistema
Cuando pensamos en nuestro organismo solemos imaginarnos únicamente células humanas. Sin embargo, convivimos con una enorme comunidad microbiana.
Una estimación ampliamente citada calculó alrededor de 3,8 × 10¹³ bacterias en un adulto de referencia, una cifra del mismo orden que el número de células humanas. Gran parte de esa población bacteriana se concentra en el colon.
Pero lo importante no es solamente cuántas bacterias existen.
La microbiota intestinal constituye un ecosistema dinámico cuya composición puede variar entre personas según factores como alimentación, edad, entorno, medicamentos y hábitos de vida.
El proyecto MetaHIT mostró además la enorme diversidad genética de este ecosistema: en una cohorte humana se identificó un catálogo de aproximadamente 3,3 millones de genes microbianos, ilustrando que el microbioma intestinal posee una capacidad metabólica extraordinaria.
En otras palabras:
no estamos hablando simplemente de bacterias viviendo dentro de nosotros, sino de una comunidad que transforma continuamente sustancias provenientes de nuestra alimentación.
¿Qué tienen que ver los hongos con la microbiota?
Los hongos comestibles y funcionales contienen diversos componentes estructurales y bioactivos.
Entre ellos encontramos:
- β-glucanos
- otros polisacáridos
- quitina
- complejos polisacárido-proteína
- compuestos fenólicos
- terpenos y otros metabolitos
Los polisacáridos han despertado especial interés porque nuestro sistema digestivo no necesariamente los descompone de la misma manera que los carbohidratos simples.
Algunos de estos compuestos pueden resistir parcial o ampliamente la digestión en la parte superior del aparato digestivo y continuar hacia el intestino grueso. Allí pueden entrar en contacto con la microbiota.
Una revisión publicada en 2024 en Carbohydrate Polymers analizó la evidencia disponible sobre polisacáridos de hongos y concluyó que existe un interés creciente por su capacidad potencial para modificar la microbiota intestinal y actuar como sustratos prebióticos. Sin embargo, los autores también destacan que todavía falta investigación para comprender completamente cómo la estructura de cada polisacárido determina sus efectos.
Ese detalle es muy importante:
No todos los polisacáridos de los hongos son iguales.
Su comportamiento puede depender de factores como:
peso molecular, ramificación, solubilidad, composición y tipo de enlace químico.
Entonces… ¿los hongos son prebióticos?
Aquí conviene separar conceptos.
Un probiótico contiene microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, pueden aportar determinados beneficios.
Un prebiótico, en cambio, es un sustrato que puede ser utilizado selectivamente por microorganismos del huésped.
Los hongos no son simplemente “probióticos naturales”.
Lo interesante es que determinados polisacáridos derivados de hongos están siendo estudiados por su potencial prebiótico.
Diversas revisiones científicas describen que algunos polisacáridos fúngicos pueden ser utilizados por microorganismos intestinales y modificar la composición o actividad metabólica de la microbiota.
Pero eso no significa que todos los hongos produzcan exactamente el mismo efecto ni que cualquier suplemento genere automáticamente un beneficio clínico.
¿Qué ocurre cuando la microbiota fermenta estos compuestos?
Cuando determinados microorganismos intestinales fermentan carbohidratos complejos que nosotros no digerimos completamente, pueden producir sustancias conocidas como:
Ácidos grasos de cadena corta
Entre los principales se encuentran:
acetato — propionato — butirato
Estos metabolitos participan en numerosos procesos fisiológicos.
El butirato, por ejemplo, constituye una fuente importante de energía para las células que recubren el colon.
La literatura científica también sugiere que determinados polisacáridos de hongos pueden favorecer cambios en la fermentación microbiana y en la producción de ácidos grasos de cadena corta.
Sin embargo, nuevamente hay que ser cuidadosos.
Gran parte de esta investigación procede todavía de:
- modelos celulares
- fermentaciones in vitro
- modelos animales
- estudios humanos relativamente pequeños
Por eso hablamos de un campo de investigación prometedor, no de una conclusión definitiva aplicable a todos los productos.
Cola de Pavo: uno de los hongos más interesantes en esta relación
Uno de los ejemplos más estudiados es Cola de Pavo — Trametes versicolor.
Este hongo contiene complejos polisacárido-proteína, entre ellos el denominado:
PSP — polysaccharopeptide
En un estudio de fermentación con microbiota fecal humana, PSP produjo cambios en la composición microbiana y se observaron aumentos de microorganismos pertenecientes a géneros como Bifidobacterium y Lactobacillus.
Posteriormente se realizó un pequeño ensayo clínico aleatorizado con 24 voluntarios sanos.
En ese estudio, la administración de PSP de Trametes versicolor produjo cambios detectables en la composición del microbioma intestinal, que los investigadores interpretaron como compatibles con actividad prebiótica.
Este estudio es particularmente interesante porque incorpora evidencia en humanos.
Sin embargo, su pequeño tamaño hace necesario interpretarlo con prudencia.
No demuestra que Cola de Pavo “corrija” o “repare” la microbiota ni que produzca los mismos resultados en todas las personas.
Lo que sí demuestra es algo científicamente mucho más interesante:
los polisacáridos de este hongo pueden interactuar con el ecosistema intestinal humano.
¿Y los β-glucanos?
Los β-glucanos son polisacáridos presentes en las paredes celulares de numerosos hongos.
En los hongos suelen encontrarse estructuras con enlaces:
β-(1→3) y β-(1→6)
Estas estructuras reciben especial atención porque pueden participar en diferentes tipos de interacciones biológicas.
Algunas investigaciones estudian su:
- interacción con la microbiota
- fermentación intestinal
- producción de metabolitos
- interacción con células del sistema inmunitario
Aquí aparece una distinción importante.
Efecto prebiótico e inmunomodulación no significan lo mismo.
El efecto prebiótico está relacionado principalmente con la utilización de determinados compuestos por microorganismos intestinales.
La inmunomodulación se refiere a la interacción de determinados componentes con mecanismos del sistema inmunitario.
Pueden existir conexiones entre ambos fenómenos, pero no son equivalentes.
La revisión de Araújo-Rodrigues y colaboradores publicada en 2024 señala precisamente que la actividad de los polisacáridos de hongos depende de su estructura y que todavía necesitamos comprender mejor la relación estructura-función.
¿Existe realmente un eje intestino-cerebro?
Sí, aunque también es un tema que suele simplificarse demasiado en redes sociales.
El intestino, la microbiota y el sistema nervioso pueden comunicarse mediante distintas vías:
- nerviosas
- inmunológicas
- metabólicas
- endocrinas
La microbiota puede influir en determinados metabolitos y señales presentes en este sistema de comunicación.
Por ejemplo, gran parte de la serotonina periférica del organismo se produce en células enterochromafines del tracto gastrointestinal, y la alimentación y la microbiota pueden participar en la regulación de esta vía.
Pero esto no significa que la serotonina producida en el intestino simplemente viaje hasta el cerebro y mejore el estado de ánimo.
Los sistemas serotonérgicos intestinal y cerebral deben entenderse como sistemas relacionados, pero diferentes.
Este es otro ejemplo de por qué conviene evitar explicaciones excesivamente simplificadas.
Lo que sabemos y lo que todavía no sabemos
La evidencia actual permite afirmar que los polisacáridos de los hongos constituyen un área de investigación muy interesante en microbiota intestinal.
La literatura científica disponible sugiere que determinados polisacáridos pueden:
- resistir parcialmente la digestión
- alcanzar el intestino grueso
- ser utilizados por determinados microorganismos
- modificar actividades metabólicas de la microbiota
- favorecer la producción de determinados metabolitos
Pero todavía quedan muchas preguntas.
Una revisión reciente de la evidencia sobre hongos como fuentes prebióticas señala que existen resultados prometedores, pero también una enorme variabilidad entre especies, extractos, dosis y metodologías, además de una cantidad todavía limitada de ensayos clínicos humanos bien controlados.
Por eso una frase resume bien la situación actual:
Hongos + microbiota es una conversación que recién estamos comenzando a entender.
¿Por qué importa la extracción?
Cuando hablamos de extractos de hongos funcionales no basta con fijarse solamente en el nombre del hongo.
También resulta importante considerar:
qué materia prima se utiliza, qué compuestos se buscan, cómo se realiza la extracción y cómo se controla el producto final.
Los polisacáridos poseen estructuras complejas y diferentes métodos de procesamiento pueden influir en qué fracciones terminan presentes en un extracto.
Por eso la investigación moderna no estudia únicamente:
“¿Qué hongo es?”
También pregunta:
“¿Qué compuestos contiene y en qué forma están presentes?”
Esta segunda pregunta es fundamental para entender hacia dónde avanza actualmente la ciencia de los hongos funcionales.
La mirada de Fungipuq
En Fungipuq nos interesa que el mundo de los hongos funcionales vaya acompañado de educación.
No queremos reducir un hongo a una frase como:
“bueno para el intestino”
porque la biología es mucho más interesante que eso.
Nos interesa comprender:
hongo → extracción → compuestos → digestión → microbiota → organismo
y comunicar claramente dónde existe evidencia científica y dónde todavía estamos aprendiendo.
Dentro de este tema, uno de los productos especialmente interesantes es el extracto de Cola de Pavo (Trametes versicolor), debido al creciente interés científico por sus polisacáridos y por compuestos como PSP.
Si quieres conocer este hongo, su forma de extracción y cómo incorporarlo de manera sencilla dentro de una rutina de suplementación, puedes revisar el Extracto de Cola de Pavo Fungipuq junto con nuestra línea de hongos funcionales.
Y si este tema te interesa, próximamente podemos profundizar en otra pregunta:
¿Qué hace realmente un β-glucano cuando lo consumes?
Desde el frasco hasta el colon, veremos paso a paso qué ocurre con los β-(1→3)/(1→6)-glucanos, qué significa efecto prebiótico y qué significa inmunomodulación.
Bibliografía y enlaces recomendados
-
Araújo-Rodrigues H, et al. (2024). An Overview on Mushroom Polysaccharides: Health-promoting Properties, Prebiotic and Gut Microbiota Modulation Effects and Structure-function Correlation. Carbohydrate Polymers, 333, 121978.
Ver estudio en PubMed -
Pallav K, et al. (2014). Effects of polysaccharopeptide from Trametes versicolor and amoxicillin on the gut microbiome of healthy volunteers: a randomized clinical trial. Gut Microbes.
Ver ensayo clínico en PubMed -
Yu ZT, et al. (2013). Trametes versicolor extract modifies human fecal microbiota composition in vitro. Plant Foods for Human Nutrition.
Ver estudio en PubMed -
Qin J, et al. (2010). A human gut microbial gene catalogue established by metagenomic sequencing. Nature.
Ver artículo en Nature -
Sender R, Fuchs S, Milo R. (2016). Revised Estimates for the Number of Human and Bacteria Cells in the Body. PLOS Biology.
Ver artículo en PLOS Biology -
Review (2023). The Interaction between Mushroom Polysaccharides and Gut Microbiota and Their Effect on Human Health.
Ver revisión completa en PubMed Central -
Review (2023). The benefits of edible mushroom polysaccharides for health and their influence on gut microbiota.
Ver revisión completa